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Historia y evolución de la ropa íntima

Historia y evolución de la ropa íntimaLa historia de la ropa íntima tiene unos orígenes casi tan antiguos como el propio ser humano. Se cree que en el 1360 a.C. ya existían las camisas de lino. Este tipo de prendas comenzaron a utilizarse simplemente por razones de abrigo e higiene, hasta llegar a la actualidad, cuando, aunque todavía se utilizan por motivos higiénicos se han convertido en prendas plenamente estéticas alrededor de las cuales se ha levantado una verdadera industria de la moda.

La evolución de la ropa interior

Sin duda la ropa interior ha servido, sobre todo a la mujer, para conformar una estética en torno a la belleza que ha cambiado con cada época. La primera ropa íntima que se diseñó se elaboró con cuero, y poco a poco se fue evolucionando hasta llegar a la actualidad, dónde, por ejemplo, los calzoncillos más modernos se encuentran elaborados con una interesante combinación de elastano y algodón.

En tiempos de los egipcios ya se utilizaba un tipo de ropa interior, reservada exclusivamente para los hombres, mientras que las mujeres no llevaban ninguna prenda, a excepción de las concubinas favoritas que llevaban prendas realmente primitivas.
Resulta imposible saber con exactitud en qué momento comenzaron hombres y mujeres a ponerse calzoncillos o bragas. Pero las primeras pruebas contundentes sobre el uso de ropa interior propiamente dicha las encontramos en el Antiguo Egipto.

En el Imperio Romano se generalizó el uso de la ropa interior, sobre todo motivado porque la higiene personal tomó mucha más importancia. Las prendas entre hombres y mujeres eran diferentes y también entre las personas de diferentes esferas de la sociedad. Ya en esta época las prendas femeninas empezaron a concebirse como especiales fetiches para el sexo, aunque más tarde, en la Edad Media, dejaron de serlo por un buen tiempo. En esta época la ropa interior se volvió mucho más pesada, larga y discreta, especialmente diseñada para cubrir el cuerpo, hasta la llegada de la Revolución Francesa.

A partir de aquí la mujer se convierte en la mayor protagonista del cambio que la ropa interior comenzó a registrar, y ésta cada vez comenzó a evolucionar más, convirtiéndose sin duda alguna en un tipo de prendas especialmente sensuales. La lencería femenina comenzó a concebirse ya a finales del siglo XIX como un fetiche o un tipo de ropa realmente sexy, y no ha dejado de evolucionar hasta ahora, desde los corsés de la época hasta los modelos más atrevidos de la actualidad.

Sin duda los ligueros y las medias de seda también jugaron un papel realmente importante para desarrollar el punto sensual que actualmente se atribuye a las prendas interiores, sobre todo a las femeninas. La seda se convirtió en el material principal para los diseños femeninos mientras la lana lo hizo para los hombres. Y ya en el siglo XX es cuando la ropa interior comienza a volverse mucho más cómoda. Aparecen los sujetadores modernos, que más parte popularizaría la actriz Jane Russell y las bragas van acortándose cada vez más, aunque vuelven las fajas para poder lucir faldas entalladas.

Más tarde se empiezan a diseñar sujetadores especialmente preparados para potenciar los pechos y se introducen las tallas en las prendas íntimas. Durante la Segunda Guerra Mundial se empezaron a utilizar materiales sintéticos y aparecieron el Látex o la Lycra, entre otros materiales. En los años cincuenta la industria del cine influenció a las prendas íntimas, volviéndolas cada vez más atractivas y la forma del reloj de arena se volvió realmente popular, como forma para definir el cuerpo femenino. El raso y las transparencias empezaron a triunfar de la mano de actrices como Marilyn Monroe.

En los setenta volvió el escote y se comenzaron a romper tabúes y a desarrollar nuevos estilos de lencería, con la llegada de la liberación femenina. Aparecen los corpiños, los sujetadores de aro y un gran número de prendas diferentes que continúan evolucionando hasta la actualidad, cuando las prendas íntimas femeninas se han convertido en un básico en el armario de cualquier mujer, con el wonderbra y otros increíbles diseños a la cabeza en vanguardia y moda (fuente: Yorokobu).

La lencería actual busca la comodidad sin renunciar al estilo, a la feminidad, al atrevimiento o a la sofisticación. Realmente existen tantos estilos, no sólo como mujeres, sino como estados de ánimo, momentos de la vida, situaciones, o eventos tenga cada mujer, desde lo más informal, hasta lo formal, así que en la actualidad simplemente basta con buscar el tipo de prenda perfecta para cada ocasión o momento de la vida.



 
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