El Palacio, el templo y las tumbas de Egipto nos han proporcionado amplia información
sobre la arquitectura egipcia. Debido a su clima muy caluroso y el exceso de luz,
las edificaciones no tienen apenas huecos al exterior. Además, sobre la
cubierta plana existían terrazas para aprovechar la brisa del Nilo y en
la parte posterior solía haber un jardín.
De los palacios, nos quedan pocos restos. Con toda seguridad
aprovecharon sus materiales para utilizarlos en edificaciones posteriores, realizadas
en los mismos lugares.
Los primeros templos aparecen en los conjuntos funerarios,
junto a las pirámides. Poco a poco su estructura va evolucionando llegando
a la forma en tres partes. El peristilo o patio abierto tenía columnas
por los lados y al fondo. En el hipostilo o sala de columnas la sala estaba
totalmente cubierta con la nave central más elevada que las restantes,
Al fondo, el santa-santorum o sala rectangular donde se venera la divinidad.
Hay que decir que el templo como construcción autóctona, independiente
de tumbas o pirámides, pertenece fundamentalmente a los Imperios Medio
y Nuevo.
Una vez terminado el templo, cada generación posterior tiene la necesidad
de ampliarlo y enriquecerlo por lo que las distintas salas se van multiplicando
a la vez que se construyen otros templos secundarios. Como consecuencia de este
proceso surgen conjuntos monumentales de grandes proporciones, a veces comunicados
por inmensas avenidas.
El principal sistema de cubierta utilizado por los egipcios es el adintelado
y el material, la piedra procedente de las canteras cercanas al Nilo.
Utilizan la columna abundantemente provistas de unos capiteles característicos,
inspirados en la flora de las orillas del Nilo.
La tumba fue evolucionando en función de la democratización
de la política religiosa. En el Imperio Antiguo, sólo el faraón
y su familia tenían acceso a la vida de ultratumba, mientras que posteriormente,
este privilegio se va extendiendo a todos los que podían pagar el complicado
proceso ritual necesario para la conservación del cuerpo, necesario para
acceder a la vida después de la muerte.
A consecuencia de ello, nos podemos encontrar
con monumentos funerarios de distinta categoría. Los egipcios utilizaron
tres tipos de enterramiento:
La Mastaba
La Pirámide
El Hipogeo |
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